En Amaranta, cada joya tiene una historia que comienza mucho antes de convertirse en un accesorio.
Todo inicia con una flor: a veces elegida cuidadosamente en un vivero, otras veces encontrada por casualidad en el suelo, en esos momentos en que la naturaleza nos regala su belleza sin pedir nada a cambio.Seleccionar las flores es un proceso delicado y lleno de intuición. Buscamos aquellas que transmitan vida, color y armonía, sin importar si vienen de un jardín, una floristería o de un paseo cotidiano. Cada pétalo, cada textura, me inspira a crear una nueva pieza.
El proceso de secado: Una vez elegidas, las flores pasan a un proceso de secado con gel de sílica, un material que absorbe la humedad, permite conservar su forma, color y delicadeza sin marchitarlas. Es el momento donde la flor se prepara para ser encapsulada en resina, es un proceso lento, que requiere paciencia y tiempo de secado entre cada capa, pero el resultado vale cada minuto.
Cuando la pieza de resina está lista, comienza el proceso de diseño.Aquí se define la forma final: si será un par de aretes, un anillo o un collar. Cada joya se pule, se lija y se perfecciona hasta lograr una textura suave y brillante. El diseño final busca resaltar la flor, sin restarle protagonismo, manteniendo la armonía entre naturaleza y arte.
Te invito a descubrir la colección: Cada creación de Amaranta nace con la intención de conectar contigo, con tu historia y con esos pequeños momentos que merecen durar para siempre.
Explora la colección y déjate llevar por la delicadeza de las flores, convertidas en joyas únicas que florecen contigo.